Memoria Nacional
El pasado explica el presente, y sobre el presente se plantea el futuro.
Pretender que la historia de México ha dependido exclusivamente de nuestras propias fuerzas y de nuestros propios errores, sería tanto como suponer que somos una isla en el vacío sideral, solitaria y soberana, ajena a toda influencia exterior. En cambio, ver nuestra historia como el resultado de una interacción de fuerzas -en donde la fuerza externa es con frecuencia la mayor puede parecer desagradable, pero es más real.
Un examen de este género nos ayuda a entender mejor diversos sucesos nacionales y a precisar los límites de nuestra acción y de nuestra responsabilidad.
Es función vital de la historia penetrar hasta las causas profundas de su acontecer. Y para lograrlo necesita derribar falacias o dogmas pseudohistóricos.
No obstante que la historia es "sólo pasado", sobre el pasado se explica el presente, y sobre el presente se plantea el futuro. La influencia del pasado sigue actuante de un modo u otro. Un pueblo con historia deformada es un pueblo con memoria enferma.
Como lo dice Fernández Campo: "La amnesia, al paralizar la memoria de una persona -aunque la memoria es sólo pasado- modifica su presente y su futuro. Del mismo modo, sustraerle y alterarle a un pueblo partes esenciales de su historia no es sólo vana ficción de 'lo que fue', sino decisiva influencia en lo que es y en lo que será".(l)
Con tal finalidad -la de tener conciencia de que nuestra azarosa historia no ha dependido exclusivamente de nosotros-, hagamos una revisión de varios sucesos sobresalientes de los últimos 177 años de la vida de México.
Nos Dijeron: "¡Imperio no!"
México nació como Imperio, herencia del Imperio Azteca y del Imperio Español.
Por razón natural España no podía conservar indefinidamente sus vastas colonias de América, pero el proceso de independencia fue además impulsado por los enemigos internacionales de España como un acto de revancha y en busca de botín.
Historiadores muy documentados, como Mr. Richard E. Chism, y el mexicano Antonio Gibaja y Patrón, aportan muchos datos sobre los agentes extranjeros que procedentes de Estados Unidos, Inglaterra y Francia, visitaban la Nueva España y otras colonias españolas á principios del siglo pasado para promover la independencia. Luis de Onís, Ministro Plenipotenciario de España en Norteamérica, también reportaba a la Corona esas actividades. Mr. Chism dice concretamente que hubo contacto con don Miguel Hidalgo desde 1806. Claro que tales agentes no obraban por altruismo, sino en busca de botín para su causa.(2)
No se duda de las buenas intenciones de Hidalgo, pero desde luego carecía de experiencia política y no era un caudillo militar. En su buena fe arraigó la idea extraña
(1) Identidad Nacional. Félix Fernández Campo. 1987.
(2) Una ContribuciÓn a la Historia Masónica de México. Richard E.
Chism. Comentarios a las Rt!voluciones de México. Antonio Gibaja y Patrón.
de enfrentar lo indígena a lo hispano. Eso suscitó un odio incapaz de distinguir entre "gachupín", criollo o mestizo, lo cual ocasionó (con el grito de Independencia en 1810) matanzas tremendas en Guanajuato, Valladolid y Guadalajara, así como destrucciones en acueductos, haciendas, ingenios, minas y talleres.
Hidalgo llegó a arrastrar a 80,000 indígenas, que no pudo luego controlar, y la insurrección degeneró en pillaje y deserciones. Finalmente terminó en fracaso total (batalla de Calderón, 17 de enero de 1811), después de sólo cuatro meses de iniciada.
Es un hecho reconocido por muchos que la causa del fracaso fue el haber planteado la Independencia como una lucha racial. Numerosos simpatizantes del movimiento se abstuvieron de secundarlo al ver lo absurdo de su táctica.
Al parecer Hidalgo había caído en la trampa de dicho planteamiento aconsejado por alguien. Y esto costó que se retrasara diez años la Independencia y que se sufrieran pérdidas por mil millones de pesos, o sea, 40 veces el presupuesto anual de aquella época, que era de 25 millones de pesos.
Todo fue muy diferente cuando el 24 de febrero de 1821 el general Agustín de Iturbide proclamó en Iguala un plan de Independencia que especificaba tratar a lo hispano como "primitivo origen", y por tanto tenían iguales derechos todos los habitantes de México, fueran criollos o españoles. También especificaba "la supremacía de la religión católica".
La Independencia que en sólo ocho meses logró Iturbide para México - secundado por Guerrero-, se basaba en una idea de armonía y unidad.
Luego se dio a las instituciones políticas del país la forma de Imperio, sistema que correspondía a las herencias del Imperio Azteca y del Imperio Español. El congreso mexicano lo aprobó así el 20 de mayo de 1822.
Sin embargo, Estados Unidos se abstuvo de reconocer al régimen de 1 turbide y envió a México a Joel Robert Poinsett, bisnieto de los calvinistas judíos Pierre Poinsett y Sara Fouchereau, que en 1685 habían emigrado de Francia a Estados Unidos.
Joel R. Poinsett tenía contactos con las células masónicas del rito escocés que operaban aquí desde finales de la Colonia, y además traía "luces" para el rito yorquino.
En la Ciudad de México se entrevistó con Iturbide y le sugirió que adoptara un sistema constitucional semejante al estadounidense.
Esa propuesta tenía mar de fondo porque el Imperio Mexicano podía prolongarse indefinidamente y llegar a convertirse en cabeza política de una gran parte de Iberoamérica, en tanto que el sistema republicano y federal, mediante el cambio de gobierno cada cuatro años, brindaba a la masonería internacional la oportunidad de apoyar al grupo que más le conviniera y en esa fonna ir aumentando su infiltración. Pero Iturbide repuso que México era distinto a Estados Unidos y rechazó la propuesta.
Ante algunos oficiales de Iturbide, como Juan Francisco Azcárate, Poinsett deslizó la insinuación de un posible reconocimiento si México cedía a Estados Unidos las tierras del Norte, que según dijo, eran una carga para nosotros. Azcárate repuso fríamente que México no cedería ni un centímetro de territorio.(3)
Iturbide era militar de carrera, buen organizador y comandante de tropas. Pero, dada la crisis del nacimiento de un imperio -y frente a la influencia que presionaba desde el extranjero- carecía de astucia política para sortear graves peligros.
(3) Early Diplomatic Relations Between the U. S. and Mexico. W. R. Manning.
Por principio de cuentas, creía en el libre juego electoral como integrador de un Congreso y no había formado un equipo que le fuera adicto. En este vacío de poder se infiltraron y actuaron las logias secretas, que eran desconocidas para la inmensa mayoría de la nueva capa dirigente del país. Los ritos escocés y yorquino se unieron transitoriamente, provocaron desórdenes y derrocaron a I turbide, apenas a diez meses de su coronación.
Tal como lo había sugerido Poinsett, el venerable maestro masón Miguel Ramos Arizpe tomó como base la Constitución norteamericana para redactar la Constitución mexicana de 1824, y el país adoptó el nuevo nombre de Estados Unidos Mexicanos.
Desvalorización Racial
Enfrentar lo indigena a lo hispano era una idea extraña que escindi6 a la nación.
Expedida la Constitución que había sugerido Poinsett, éste regresó por segunda vez a México, en 1825, ya como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Estados Unidos. Eso significaba, al fin, el reconocimiento por parte de Washington.
Automáticamente se planteó una lucha entre "federalistas" (partidarios "yorquinos" de la nueva Constitución con soberanía de los Estados) y los "centralistas" (muchos de ellos del rito escocés, partidarios de un sistema cuyo centro de poder residiera en la capital).
Además de esa disensión, que durante muchos años estuvo debilitando al país, se reinició la acción de enfrentar lo indígena a lo hispano.
El fenómeno de la Independencia de México no se capta en todas sus consecuencias si no se presta suficiente atención a ese elemento disociador de lo nacional. ¿Qué hubiera sido de Estados Unidos -se preguntan varios historiadores- si al realizarse su independencia se hubiera enfrentado a los pieles rojas contra los ingleses y sus descendientes ya nacidos en Norteamérica?
Poinsett trajo instrucciones del Gran Maestro de Filadelfia, Thomas Kittera, para extender el rito yorquino en México, que se convertiría en la base del partido liberal. Dicho rito -que iba a desplazar al escocés-, lo estableció Poinsett inicialmente en su casa el 29 de septiembre de 1825. Rápidamente reclutó a los principales funcionarios y a varios clérigos, como el canónigo Ramos Arizpe, Ministro de Justicia.
Lorenzo de Zavala, masón, dice que las logias eran el camino hacia los altos puestos públicos. "Empleados o aspirantes a destinos públicos poblaban las logias". Fuentes Mares consigna que "los diputados acudían a Poinsett en demanda de consejo cada vez que surgía un problema".
Inmediatamente después, el 24 de julio de 1826 (a menos de cinco años de la Independencia) el venerable maestro Juan Rodríguez Puebla dijo al ser instalada la nueva logia "India Azteca": "Ojalá todos los buenos se conjuren contra la patria de Cortés, de Alvarado y de Fernando; desaparezca del globo esa tierra tan fecunda en monstruos".
Empezó entonces a escribirse la "leyenda negra". Cortés era presentado como un vil ambicioso, sediento de riqueza, lo mismo que Pizarro (en Perú); Gonzalo Jiménez de Quezada (en Colombia); Pedro de Mendoza (en Argentina); Vasco Núñez de Balboa (en Panamá), etcétera.
José Ortega y Gasset dice: "¿No es cómico que se califique a César de ambicioso? César pretendía nada menos que ser un César, y Napoleón tuvo la avilantez de aspirar durante toda su vida al puesto ilustre de Napoleón". Lo mismo podría decirse de todos los conquistadores españoles.(4)
La "leyenda negra" se echó a rodar y fue creciendo. Se omitía todo lo bueno y se exageraba lo malo. La batalla de Cortés en Cholula se presentó como monstruosa crueldad., ¿Qué guerrero en combate -entre la alternativa de perecer o matar- no se decide instantáneamente por lo segundo? La piedad tiene un virtuoso lugar hasta en el campo de batalla, pero después de la victoria.
"Para el militar -dice Vasconcelos- la victoria es un deber. A la guerra no se va a hacerse mártir, se va a vencer al enemigo. La muerte y el sacrificio son un azar, no un objetivo. . . ¡Cortés, primer maestro de todas nuestras academias militares! ¡Qué adelanto sería esto para nuestra milicia!"
Todo rasgo positivo de la época colonial se pasó por alto. Se enseñó en las escuelas que Nuño de Guzmán -fundador de Tepic, Guadalajara, Colima y otras ciudades- era ambicioso, inmoral, cruel, pero se soslayó que la Corona española lo hizo detener, le confiscó sus bienes y lo regresó a Madrid, en un acto de justicia "que exigía el honor de España" . . .
Por aquella época empezó a hablarse de que los aztecas eran maestros de matemáticas; que sus astrónomos aventajaban a los europeos; que los "telpochcalli" (escuelas) eran más numerosas aquí que en España; que el náhual era más flexible y rico que la lengua castellana; que la cultura mexicatl era superior a la cultura española, "copia de la cultura europea"; que la medicina de los mexicas y los mayas era mejor que la medicina española "inmovilizada" en los Tratados de Hipócrates y Galeno, etcétera etcétera.(5)
(Había entonces en México cerca de cuatro millones de indios -casi uno más de los que había a la llegada de los españoles-; un millón y medio de mestizos, un millón de criollos y aproximadamente 33,000 españoles) .
De la teoría que exageraba lo aborigen y denostaba todo lo español, ya en franca hispanofobia, se pasó a la acción. Con el pretexto de que un tal padre Arenas efectuaba juntas para conspirar contra el régimen, se expidió la primera ley general de expulsión de españoles, el 20 de diciembre de 1827.
Se pretendía expulsar a todos los españoles, sin tomar en consideración que la mayoría ya tenía hijos mexicanos. La ley fue tan impopular que no se aplicó íntegramente, aunque se llegó a expulsar a más de doce mil, entre españoles, criollos y mestizos mexicanos que seguían a sus padres al exilio. Era una furiosa embestida de discriminación.
Igualmente fueron desterradas 32 misiones católicas de la Baja y la Alta California, sin importar que su acción educadora se paralizara. Naturalmente sus bienes se esfumaron.
A consecuencia de las expulsiones salieron capitales y quedaron abandonadas numerosas haciendas, empresas mineras y talleres industriales.
Por un lado eran expulsados españoles, criollos y hasta mestizos, y por el otro se expedía una ley (1828) autorizando que penetraran en Texas más colonos extranjeros.
A dos años de distancia de la primera ley de expulsiones, se expidió otra en 1829, aún más radical, pues arrasaba con los hijos de español, aunque ya hubieran
(4) Tríptico. José Ortega y Gasset.
(5) Entre la Verdad M exicatl y el Embuste Español. Por el Gral. Rubén García Velázquez de León, quien da todo eso por cierto, en parte escrito por Lewis Hanke, Juan Xuárez de Peralta y otros.
nacido en México. Como consecuencia, emigraron más capitales, quedaron sin cultivar otras numerosas haciendas y se abatió la producción minera. Las exportaciones se desplomaron y hubo crisis.(6)
El historiador José Fuentes Mares, que tan minuciosamente investigó esa época, refiere: "Sólo que no fueron mexicanos- quienes ocuparon los negocios y se adueñaron de los bienes que dejaron los españoles, sino que fueron aventureros ingleses, judíos y
norteamericanos quienes se los apropiaron por una bagatela... En manos de españoles, el caudal económico habría pasado a poder de mexicanos en el curso de dos generaciones, a lo sumo, porque es bien sabido que en un 99 por ciento de los casos los españoles dejan hijos mexicanos". (7)
Los Guggenheim y los Gould fueron los principales beneficiados con los fundos mineros, enormemente ricos en oro y plata. No es posible precisar la cuantiosa riqueza que estuvo siendo sacada del país sin ningún control.
Además de las pérdidas materiales, la campaña oficial de "despañolización" desvalorizó nuestra raíz étnica, y no sólo se le negó, sino se le presentó como indeseable, como vergonzosa. Suprimiendo esa herencia sólo quedaba la soledad de lo indígena, que ya no estaba vivo en el espíritu de las nuevas generaciones. En vez de enfatizar el orgullo de la nueva raza -como hacían los atenienses y los romanos-, se infamó el valor de la raíz hispánica.
A fines de siglo llegó a inventarse que en 1823 se había decretado la prohibición de la "j" en el nombre de México, porque la "x" representaba mejor lo indígena, cosa falsa.(8)
La guerra de Independencia fue costosísima, pero no causó tanto daño como el desgarramiento interno que siguió después con la escisión de nuestros orígenes. "Destruido lo español, estos países quedarían sin soporte étnico y divididos por lo mismo, a merced de una nueva dominación", dice Vasconcelos.
Esa "nueva dominación" fluía desde las sociedades secretas, según lo percibió el Vicepresidente Nicolás Bravo (veterano de la lucha de Independencia). En 1828 Bravo se adhirió al levantamiento del coronel Manuel Montaño, que exigía tres cosas: la supresión de tales sociedades, la expulsión de Poinsett y la reorganización del gobierno. Aunque Bravo había pertenecido a la logia escocesa, lanzó un manifiesto en que decía que "es necesario curar el mal en su origen, atacando de raíz las sociedades secretas que lo causan". El gobierno de V eracruz fue de la misma idea y pidió "extinguir toda clase de reunión secreta masónica, sea cual fuere su rito, denominación y origen" (Jalapa, 7 de enero de 1828) .
Pero el presidente Guerrero (carente de preparación y admirador de Lorenzo de Zavala y de Poinsett) les tendió una trampa a Montaño y a Bravo -proponiéndoles un armisticio- y los hizo prisioneros. Bravo fue desterrado.
El certero diagnóstico del oculto mal quedó sepultado. Prácticamente nada se sabía sobre esto ni se sospechaba el largo alcance de lo que se tramaba en los oscuros vericuetos de las logias internacionales.
En un ambiente de ignorancia o incredulidad respecto al extraño factor que manipulaba nuestra política, siguió la pesadilla de desórdenes continuos. Tardíamente el
(6) Los antiguamente derrotados por España en Europa se estaban
vengando en América.
(7) Poinsett. José Fuentes Mares.
(8) La "j" de M éjico. Alfonso Junco.
expresidente Guadalupe Victoria percibió lo que pasaba, abjuró de la masonería y se retiró a hacer penitencia. Guerrero también llegó a ver lo inaudito de su confianza en Lorenzo de Zavala y en Poinsett, expulsó a éste del país y más tarde fue derrocado y ejecutado.
Las secretas manipulaciones se reforzaron con la participación en política de otra rama masónica, llamada Rito Nacional Mexicano, asesorada por el Gran Maestro Guillermo Gardett. Pese a su nombre de "rito mexicano" dependía de las logias anfictiónicas de Nueva Orleáns.
El bastante bien encauzado régimen del presidente Anastasio Bustamante no tardó en ser acosado por Valentín Gómez Farías, ferviente "yorquino", quien luego como vicepresidente inició una lucha anticatólica y ordenó que en las escuelas se empezara a enseñar tarasco, mexica y otomí.
En el torbellino de intrigas secretas y confusión política participó luego Santa Anna, que quería pescar en río revuelto. De 1824 a 1835 la presidencia de la República cambió de manos 16 veces. Empezó entonces la crisis de Texas, durante la cual Lorenzo de Zavala prescindió ya de toda máscara y se evidenció como traidor.
Y así, dando sangrientos tumbos, el país llegó al despeñadero de la invasión norteamericana.
Primero -a la caída del Imperio- habíamos perdido las provincias de Centroamérica, y luego perdimos también Texas, California, Arizona y Nuevo México.
A 24 años de la dimisión de Iturbide nuestro territorio quedó reducido a menos de la mitad. La historia oficial ha pretendido soslayar esto infamando a Iturbide.
La mutilación ocurrida en el Sur pasó casi inadvertida, pero la traumática mutilación sufrida en el Norte causó un torbellino político y moral. En una amplia franja de la nueva frontera, como gigantesca herida abierta, reinó por mucho tiempo el desorden. Tribus bárbaras irrumpían en los poblados y causaban espantosas tropelías. Robaban, mataban, violaban o secuestraban a las mujeres, y en ocasiones los niños quedaban huérfanos o también eran ultimados a golpes.
A las tribus bárbaras se añadía en ocasiones la incursión de aventureros de más allá de la nueva frontera, como la de William Walker, que llegó hasta La Paz, B. C., y la de Gastón de Raousset- Boulbon, que atacó Guaymas con la intención de formar un país propio en Sonora, Chihuahua, Sinaloa y Durango.
Profunda Conmoción
El mexicano nació a la vida independiente acosado, sin saberlo, por fuerzas extrañas superiores.
Desde los primeros años de su vida independiente, el mexicano estuvo sometido a una lluvia de golpes. Procedían de la desconocida comarca de lo secreto, y de nuestra parte eran facilitados por la inexperiencia y la traición.
Durante esa trágica etapa el mexicano debió suponer, y así lo revelan muchos datos históricos, que se trataba de una simple lucha entre hermanos, una lucha que siempre se perdía y siempre frustraba el crecimiento anhelado.
¿La nueva nacionalidad era incapaz de sobreponerse a tantas vicisitudes?. Sin la participación del "Factor Desconocido", que se movía en el origen de todos los golpes, el mexicano podía haber encontrado su propio camino. Pero tal Factor se ignoraba. No hubo conciencia de que desórdenes, derrotas y traiciones recibían impulsos desde el extranjero.
La genealogía psicológica del mexicano, el análisis de su identidad, ha de empezar por tomar en cuenta la aciaga etapa desde la caída de Iturbide hasta la mutilación del territorio y el consiguiente torbellino de miseria y desilusión que todo eso generó. Fue una dolorosa etapa de más de treinta años. . .
Lo que parecían "luchas fratricidas" -y así las consigna la historia- eran en realidad luchas provocadas por una fuerza exterior, invisible, pero real. Esta circunstancia creaba mayor incertidumbre. Enfermedad no identificada, ni localizada, provoca más zozobra que un mal claramente reconocido.
Esos primeros años de Independencia trajeron muchos daños a la nueva nación. En descargo de los mexicanos de entonces puede decirse que eran inexpertos en política e ingenuos, caso muy diferente al de Estados Unidos, donde desde el primer momento la independencia del país quedó bajo la influencia de avezados dirigentes de sociedades secretas y hábiles financieros con desarrollado sentido político.
Esos círculos eran hispanófobos desde la lucha de la Contrarreforma y su acción se hizo sentir también en México. Eran hombres trasplantados de Europa con herencias ancestrales, anticatólicas y de búsqueda de poder. Nos llevaban siglos de ventaja. Sabían a dónde iban y tenían planes propios. En México, por el con. trario, los políticos eran improvisados o se reclutaban en logias manejadas desde el extranjero.
SALVADOR BORREGO - LIBRO PUEBLOS CAUTIVOS
15/01/2010
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